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De repente, desde el fondo de la tierra y rebosando humedad, surgió una flor
nacida en el mismo lugar donde el muñeco murió.
Luego nació otra flor aquí y otra allá, el campo
se llenó de colores y el cielo resplandeció ante el sol. La primavera llegó.
Carlos halló en la flor una nueva amiga hija de
la primavera y de las generosas Fantasía e Imaginación siempre cerca de los
niños. Ambos jugaron los eternos juegos de los niños; corriendo y saltando,
bailando y cantando.
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