Aquella mañana Ruliño entró por primera vez en la escuela, con zuecos nuevos y con el pelo arreglado. Lo llevó su madre.

Era un día como todos, pero a él le pareció diferente. A esa hora estaba acostumbrado a ir al campo, donde llamaba a los bueyes o hacía de contrapeso encima de la grada.

Su abuelo ya
le había hablado de la escuela cuando le enseñaba las primeras letras. Además él veía cómo iban y venían los otros niños, con un silabario en la mano guiando con la otra un aro de hierro o la rueda con dientes de la carraca.

Desde que pasó el umbral del portalón, fue posando sus ojos en cuanto se le ponía delante. Vio el nogal y los bancos de piedra y las escaleras exteriores de la casa.
Los chiquillos leían gritando y cantaban los números. Todos miraron de hito en hito cuando lo vieron entrar con su madre. Al principio empezaron a temblarle las piernas a Ruliño. Sentía cierta vergüenza. Poco a poco le fue pasando e incluso sonrió cuando el maestro le puso cariñosamente una mano sobre el hombro.

Después que arreglaron todo, su madre le aconsejó:

- Siéntate, hijo, y ya sabes: ten juicio y
mete las letras en la cabeza.

Y Ruliño dijo mientras se sentaba en un banco:

- Si, mamá, ya entiendo. Estudiaré siempre para aprender un montón de cosas. Ya me habló de eso el abuelo.

Ruliño se sintió otro. Como si en un día hubiese crecido más de la cuenta.

 
 

 
 
- [ 1 ] ¿Quién llevó a Ruliño a la escuela por primera vez?
- [ 2 ] ¿Qué sentía Ruliño al entrar por primera vez en la escuela?
- [ 3 ] ¿Qué acostumbraba hacer Ruliño antes de ir a la escuela?
- [ 4 ] ¿Qué hacían los niños cuando Ruliño entró a la escuela?
- [ 5 ] ¿Qué le aconsejó la madre a Ruliño?
 

 
 

 
 

 
 

sección Actividades_Descargas en InterPeques...

página 1

página 2

página 3

página 4

página 5

página 6

página 7

página 8

página 9

lecturas InterPeques