20-1-2004
El Pais
Vitoria
Shamira
11 años

El lenguaje de las manos: Las manos también hablan. Recoge el Arcipreste de Hita en el “ “Libro del amor” una vieja fábula donde se cuenta cómo los romanos heredaron sus leyes de los griegos merced al encuentro entre un sabio helénico y un rústico romano. No pudiendo compartir la misma lengua, recurrieron a las señales. El sabio griego quiso saber si los romanos eran merecedores del legado, y para ello sometió al patán a un interrogatorio gestual. Le mostró primero un dedo en alto, por ver si admitía la existencia de un sólo Dios. El romano respondió enérgico con tres dedos de su mano, cosa que satisfizo al griego por entender que se refería a las tres personas de la Trinidad. A continuación el  griego  tendió  la

 

palma llena en alusión a la omnipresencia divina. El romano respondió con un puño cerrado, que pareció al sabio griego un signo de inteligencia; indicaba que Dios no sólo sostiene al mundo, sino que lo domina. Bastó esto para considerar a los romanos dignos de recibir las leyes  griegas.
Sorprendidos de la eficacia de su representante, los romanos le preguntaron que es lo que había entendido. Y él les explicó: <<Primero me amenazó con arrancarme un ojo, a lo que respondí que yo le sacaría con dos dedos los dos ojos, y con el pulgar los dientes; luego me advirtió con la palma de la mano de que podía darme un sopapo, y yo le dije que le pegaría un puñetazo>>.